Moderación en el uso de Flash para el Diseño Web
Es necesario contar
con un mínimo de discreción en el momento de involucrar
a Flash en el diseño de un sitio web. Si bien no es fácil
resistir la tentación de aprovechar la versatilidad de esta herramienta
para lograr un sinfín de propósitos diferentes, no se debe
caer en el exceso y el abuso de recursos, ya que este factor ha actuado
como uno de los principales detractores de esta aplicación.
La web está plagada de sitios realizados
en Flash, que en lugar de brindar al usuario una experiencia de navegación
agradable se concentran en desplegar animaciones y efectos por doquier,
descuidando el elemento más importante en todo sito web: la información.
El llamado efecto eye candy,
que refleja la idea de algo que impacta y atrae a primera vista, actúa
como principal catalizador del deseo de transformar cada instancia de
un sitio web en una deslumbrante animación con innovadores efectos
visuales y sonoros. En pro de lograr una utópica perfección
técnica, se suele relegar a un segundo nivel el aspecto más
importante de una interfaz: su funcionalidad. De nada sirve, por ejemplo,
dotar a un menú de una animación compleja si el usuario
tiene que esperar a que finalice esta animación para poder acceder
a una sección determinada de un sitio web.
Los recursos de Flash deben ser utilizados
con cautela, y con el único objeto de aportar algo al proyecto
en cuestión. La moderación resulta imprescindible a la hora
de lograr un producto de calidad, provisto al mismo tiempo de un diseño
atractivo y de una funcionalidad adecuada.
Este dilema ha provocado numerosas disputas
en la red, a tal punto de dividir el panorama actual del diseño
web en tres principales tendencias:
Anti-Flash
Los protagonistas de esta corriente aseguran
que Flash no sirve para el diseño web. Entre otras cosas, argumentan
que los sitios diseñados con esta herramienta no tienen presencia
en los buscadores (algo que no es del todo cierto), además de necesitar
un plugin especial para poder visualizarse. No les convence Flash como
medio para presentar la información, y lo consideran un factor
molesto e irritante en el desarrollo web en general. Abanderados por el
polémico artículo Flash
99% Bad de Jakob Nielsen, reniegan de todas las virtudes de Flash
y no dudan en desprestigiarlo con argumentos del tipo “Flash sólo
sirve para juegos y dibujitos”. Se autoproclaman personas independientes,
alternativas y liberales, al no contribuir (según ellos) al enriquecimiento
y monopolio de Macromedia. Su opinión es tan radical que presenta
fuertes indicios de fundamentalismo.
Pro-Flash
Otorgan a Flash un excesivo protagonismo
en el diseño web, olvidando el hecho de que no es una herramienta
exclusivamente orientada a este propósito. Suelen cometer errores
propios de las personas que se quedan con la primera impresión
y no ahondan en detalles. Les preocupa la imagen por sobre todo lo demás,
y preferirían un site atractivo a uno bien estructurado.
Moderada
Este grupo está formado por gente
abierta y desprovista de prejuicios. Utilizan Flash cuando es necesario,
y no dudan en reemplazarlo por otras aplicaciones que resulten más
adecuadas para determinados proyectos. Este balance produce resultados
ampliamente satisfactorios, ya que en cada detalle de la presentación
se podrá apreciar un uso adecuado de cada herramienta, en lugar
de un despilfarro de recursos inconexos o una limitación de diseño
injustificada.
Cabe destacar que, como en toda generalización,
se etiqueta injustamente a un número importante de personas que
más allá de contribuir a reforzar una tendencia, se dejan
llevar por sus ideales y motivaciones. Dentro de la segunda categoría,
podríamos incluir a diseñadores que hayan encontrado en
Flash un entorno apropiado para la experimentación, y no necesiten
de más para llevar a cabo sus proyectos. Esto no los convierte
en ciegos defensores de Flash, sino en simples usuarios de esta herramienta
con un propósito firme y bien definido. Por el contrario, la actitud
de desprecio propia del primer grupo resulta ser la menos beneficiosa,
ya que estas personas negarían una realidad tangible sólo
por reforzar sus opiniones, y aunque en un futuro Flash estuviera provisto
de la capacidad que actualmente le reclaman, buscarían nuevas excusas
para desprestigiarlo.
Lograr una actidud positiva al respecto
es tan simple como aceptar el hecho de que Flash no es más que
una aplicación, y como tal puede ser utilizada coherente o incoherentemente.
No se puede ni se debe culpar a la herramienta de los abusos de quién
la maneja, ni subestimar los recursos que esta posee basándose
únicamente en las experiencias negativas. Así como es posible
encontrar cientos de ejemplos de una pésima aplicación de
Flash en un sitio web, con la misma facilidad se encontrarán otras
cuantas muestras de su increíble capacidad cuando cae en manos
del criterio y la seriedad de algunos diseñadores.
Bit-101,
el site experimental de Keith Peters, es un buen ejemplo de cómo
es posible lograr una interfaz práctica y funcional en un sitio
web desarrollado integramente en Flash. Puede apreciarse cómo el
contenido de cada sección se encuentra disponible en todo momento,
al ser presentado en ventanas que pueden moverse y cerrarse, tal como
si se estuviera trabajando en el entorno de Windows. El diseño
es limpio y simplifica la navegación a tal punto que cualquier
visitante encontrará un inmediato acceso al contenido del site.
El autor podría haber hecho gala de su capacidad diseñando
un entorno visual más atractivo y dinámico, sin embargo
ha optado por una interfaz modesta que se limitara a cumplir con su función:
presentar el contenido de una manera sencilla y eficaz. Incluso las tonalidades
grisáceas parecen haber sido elegidas con el propósito de
resaltar los ejemplos y experimentos que se muestran en la ventana principal.
[Bit-101]
Crew
9 es otra muestra de cómo en ocasiones diseñar un sitio
web completamente en Flash no sólo resulta factible sino que además
se presenta como la mejor opción para plasmar la idea que se persigue.
En este caso se trata de una original propuesta de “alquiler”
de diseñadores freelance. Con un simple click del mouse se puede
acceder al perfil de cada uno, y añadirlo a un carrito de compras
como si se tratara de un producto comercial. Para reforzar la originalidad
de la propuesta, se utiliza una interfaz increíblemente dinámica
y atractiva, que hubiera sido imposible de lograr con cualquier otra herramienta.
[Crew9]
En ocasiones, como puede apreciarse en
el sitio de recursos Ultrashock,
se opta por combinar funcionalidad de Flash y Javascript para presentar
la información de manera más adecuada. Modificar el aspecto
de la scrollbar en Internet Explorer o abrir una ventana “pop-up”
son funciones típicas y exclusivas del lenguaje Javascript. Si
se deseara abrir una de estas ventanas desde una película Flash,
sería necesaria una cooperación entre Actionscript y este
lenguaje. Este simple ejemplo demuestra como en algunos casos los mejores
resultados suelen lograrse a través de la complementación,
y cómo los prejuicios hacia una u otra herramienta podrían
llevar a restringir y limitar la funcionalidad o el aspecto de un sitio
web.
Otra práctica recomendable consiste
en dividir un proyecto web en dos versiones, algo que puede apreciarse
en sitios como Karla,
donde el autor presenta su obra en dos formatos distintos: Flash, para
conexiones de banda ancha y HTML para conexiones de dial up. Quien haya
visto la primera versión (de un diseño destacado y una estética
muy bien lograda), probablemente omita la segunda. Sin embargo, además
de compartir algunas secciones, ambas versiones también ofrecen
contenidos de distinta naturaleza, por lo que resultan igualmente atractivas.
El autor reserva el contenido de tipo experimental para la versión
en Flash, y en su lugar dedica una sección en la otra versión
donde expone y describe sus técnicas de trabajo. De esta manera,
no sólo otorga a cada plataforma un uso apropiado a sus características,
sino que además se asegura de cubrir un espectro más amplio
de visitantes, absteniéndose de limitar el target a usuarios
de banda ancha.
En resumen, reconocer la presencia de
Flash en el diseño web actual no debe suponer la infravaloración
de los recursos de otras herramientas, ni mucho menos originar disputas
interminables que lejos de resultar constructivas se convierten en una
traba para la evolución del diseño. Moderación y
Complementación son dos conceptos que deberían estar en
la mente de todo diseñador a la hora de planificar un proyecto.
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